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Hay que articular
mecanismos en la organización que apoyen y fomenten el intercambio de
conocimientos, como encuentros o talleres en los que se revisan en grupo
las claves del éxito de un proyecto o las razones por las que no salió
tan bien como se previo. Este conocimiento será muy valioso para ser
utilizado en proyectos posteriores.
La empresa deberá crear
un ambiente adecuado que propicie que los empleados compartan de forma
constante lo que saben. El eje de un ambiente de este tipo es la formación
interactiva, que puede efectuarse o bien a través de la experiencia de
trabajo o mediante la comunicación entre colegas. Esta clase de formación
es la inversión clave para poder enriquecer y desencadenar el potencial
humano.
El eje central de la
formación interactiva debe ser la idea de dar y tomar, que es lo que
ocurre cuando los empleados intercambian conocimientos. El mayor obstáculo
en este proceso es la falta de tiempo. Por eso las empresas tienen que
facilitar el que los expertos internos y externos compartan lo que saben.
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